Weno xicos a llegado el momento, el primer episodio de Korigami ya está aqui. He de decir que los episodios de Korigami estan en proceso asi que no puedo determinar con exactitud cada cuanto tiempo saldran. Yo diria unas dos semanas o asi, tal vez antes. Intentare sacar mas en verano para que en invierno no se quede Korigami estancao, ya sabeis kon los examenes y eso. Bueno disfrutad:
El día que traspasé la barrera
-Dentro de quince minutosssss. ¡Ahhhh!
Suma se levantó de su cama y se vistió corriendo. Tardó veinte segundos en ponerse el uniforme y coger la cartera. Bajó corriendo las escaleras y se dirigió a la cocina donde estaban desayunando su madre y su hermana pequeña.
-Suma te has vuelto a dormir.- le dijo su madre.
-Qué pasa Suma, ¿se te han pegado las sábanas?- rió su hermana.
-¡Cállate enana! Mamá, ¿dónde está mi gorra?
-Suma ya sabes que no puedes llevar la gorra al instituto. Anda déjame que te coloque la corbata. Será posible que en los tres años que llevas en el instituto privado no hayas aprendido a ponértela bien.
-Mamá me voy.- cogió un bollo y fue a la puerta.
-Ehhh, hermanito no te olvidas de algo que tapa los calzones.
-¡Ahhhhh! Los pantalones. ¿Dónde los has metido niña estúpida?
-Quién te ha dicho que los tenga yo. A lo mejor están colgados en la terraza.
Suma cogió los pantalones y se los puso mientras salía a la calle.
Corrió todo lo que pudo. Se le salía el corazón por la garganta. Aunque no sabía si era el corazón o el bollo que se había comido antes en casa. Dobló la esquina y se topó con Yamato.
-¡Suma! ¿A dónde vas tan rápido?
-¡Al instituto idiota! ¿¡Qué haces sin el uniforme!?
-¡Quéeeeeeeee! Hoy empieza el instituto. ¡Ahhhh!
Suma cogió a Yamato por los pelos y lo llevó a su casa. Lo cambió en dos minutos y después fueron los dos derechos al instituto.
-¡Ahhhhh Suma! Me tiras del pelo.
-¡Cállate idiota vamos a llegar tarde! Mira ya llegamos, ya llegamos, ya llegamos...
-¡LLEGÁIS VEINTE MINUTOS TARDEEEEE!
-Con que ya llegamos ehh Suma.
-Déjame en paz.
-QUÉ CREÉIS QUE ES ESTO, UN PARQUE DE ATRACCIONES, PUES NO, ES LA CLASE DE INGLÉS.
-Ya lo sabemos, mira lo pone en mi horario.- aclaró Yamato.- Hasta lo he decorado, mira Suma que bonito me ha quedado.
-Pues sí, si que está bonito.
-¡¡¡¡¡FUERA DE MI CLAASEE!!!!!
Toda la mañana fue aburridísima. Después de todo un verano volver al instituto es lo peor que le puede pasar a una persona. A toda persona excepto a una: KEIKO.
-Pues este año me he puesto como reto sacar todo diez.
-Wuau, vaya, seguro que lo consigues.- decían sus compañeras de clase.
-Puta empollona de mierda, ¡QUE TE JODAN!- gritó Yamato.
-Ay, pero que pasa. No me grites al oído pelo azul.
-(Deprimido) Suma, me ha llamado pelo azul.
-Yamato, tienes el pelo azul.- dijo Suma.
De repento Suma vio aparecer a una belleza, a la persona que más había deseado en su vida, vio aparecer a...
-¡Suma!
-¡Tatsuki!
Los dos amigos se dieron un gran abrazo.
-Suma, seguro que se te va a poner duro algo.- susurró Yamato.
-¡Ahhh! Suma no tienes que darme tan fuerte.
-Bueno que tal el verano Suma.- preguntó Tatsuki.- Te cuento el mío, pues mira.
-No, no hace falta...
-Pues mira he ido a América, ha sido chulísimo, luego también he ido a bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla...
-Si, si, si, si.- no dejaba de afirmar Suma.- Oye me tengo que ir. Venga adiós.
-Y luego mi abuela me regaló esta pulsera. Es muy bonita, a veces pienso que es mágica jiji, a ti no te lo parece. A mí sí. Suma, Suma, ¿dónde estás?
-Corre, no dejes de correr Yamato.
-Ya corro Suma.
La tercera hora llegó. Pero la verdad es que parecía la milésima hora.
-Hola Gotsu, otra vez nos a tocado juntos en francés verdad.- dijo Suma.
-Sí, es verdad.
-Bueno mira este año te dejamos entrar en nuestro grupo.- dijo Yamato.
-En que grupo, porque si el grupo es vosotros dos frikis solos, entonces no.
-¡Ahhhh! Suma ha llamado a nuestro grupo friki. Esto se merece una paliza. Suma, Suma, ¿estás ahí? ¡Ahhhh!
-No dejes de correr sombra, no dejes de correr.- gritaba Suma
(Coletilla: se me olvido decir que Gotsu es un tío de dos metros que está cuadrao así que imaginaros cómo acabó Yamato).
En educación física apareció un chico nuevo. Era nuevo en el insti. Así que Yamato se acerco a ver si quería formar parte del grupo.
-Ey hola, ¿tu eres nuevo nooo??? Este es Suma y yo me llamo Yamato al que le gusta el Tomato, jaja.
(Coletilla: que risa más mala).
-¿Cómo te llamas?- preguntó Suma.
-A ti no te importa. Eres un entrometido. Déjame en paz, no quiero saber nada de vosotros dos.
-(Deprimidos) Todo el mundo nos trata mal.
La verdad es que era un chico muy raro. A Suma no le había hecho mucha gracia y le parecía un verdadero friki. Llevaba unas gafas de media luna “de dónde había salido, del banco” y luego tenía un pelo que en el idioma de las amigas de Keiko sería “qué super frikada, osea no me puedo creer que lleve ese pelo tan cutre”. La verdad es que era un pelo mazo de cutre.
Llegó la hora de comer y Suma y Yamato se sentaron en la misma mesa de Tatsuki. Estuvieron hablando y, cuando acabaron de comer fueron al patio a pasar el rato.
-Oye Suma me estoy haciendo de vientre.- insinuó Yamato.
-No tienes que ser fino delante mía Yamato.- dijo Tatsuki.
-Vale, Suma me estoy CAGANDO.
-Y qué quieres que haga que vaya al baño contigo.
-No déjalo, haz lo que quieras, no te preocupes por mí. (Deprimido) De pequeños íbamos los dos juntos al baño, y ahora ya no.
-Dios mío, al fin se ha ido. Oye tu pulsera es muy chula. Me la dejas coger.
-Sí claro, toma.
Esa fue la primera vez que Suma lo sintió. Al principio fue un escalofrío, pero luego se convirtió en algo más. Sintió algo bonito, que le tranquilizaba. Algo que le hacía sentir feliz. Un cosquilleo seguido de...
-¡Qué es eso!- gritó Suma.
-¿Qué es qué Suma?
-Lo de allí, es un monstruo.
-Estas tonto Suma, no me vengas con esas tonterías de niños pequeños.
-No es una tontería, te estoy diciendo la verdad. He cogido tu pulsera y lo he visto. He sentido algo dentro de mí.
-Lo sabía, sabía que mi pulsera era mágica.
-¿Me crees?
-Sí, si no... que explicación hay para que un coche este volando por el aire.
Suma miró. Era el monstruo el que había cogido el coche.
-Tenemos que ir allí, Tatsuki.
-Vale.
Cuando llegaron el monstruo que veía Suma seguía con el coche en la mano. En aquella plaza no había nadie. Ni una sola alma.
-¿Qué hacemos Suma?- gritó Tatsuki.
De repente Tatsuki dio un traspié y alzó la mano donde llevaba su pulsera al frente. Solo Suma lo vio. Era un barrera. Algo así como una barrera espiritual. Era blanca y soltaba un aire puro, no como el aire de la ciudad, un aire limpio.
-¡Qué pasa Suma!
-No te asustes Tatsuki.
-¿Por qué brilla mi pulsera? ¡Suma!
Suma había desaparecido ante los ojos de Tatsuki pero seguía allí. Ahora Suma era como el monstruo, solo el se podía ver el mismo. Su ropa había cambiado y su pendiente de la oreja había desaparecido. Llevaba una túnica blanca unida con un cinturón ancho de color morado. El monstruo le vio y fue a por él. Suma salió corriendo de un lado a otro escapando del monstruo, mientras que oía a Tatsuki gritar su nombre. El monstruo cogió a Suma y lo estampó contra el suelo y luego contra las paredes de un edificio, pero Suma no sentía casi daño. El monstruo lo tiró justo al lado de donde estaba Tatsuki. Tatsuki vio que el suelo se abolló y pensó que podía ser o el monstruo o incluso Suma. Cuando se levantó, Suma vio que la pulsera de Tatsuki volvía a brillar. Entonces no se lo pensó dos veces, cogió a Tatsuki de la mano. Tatsuki sintió la mano de Suma y vio que se iba levantando. Suma apuntó hacia el monstruo y alzó su mano y la de Tatsuki hacia él. Un chorro de luz, el cual lo vio Tatsuki, salió disparado de la pulsera y alcanzó al monstruo en el pecho. El monstruo empezó a templar y después de destruyó. (...) Hubo un silencio durante un minuto. Entonces Suma apareció de la nada por el mismo sitio donde había desaparecido y abrazó a Tatsuki.
-¿Qué ha pasado Suma?
-Voy a contártelo.
En lo alto de un edificio cercano estaba el chico nuevo mirando, como si lo hubiera visto todo.
-Suma, ¡estas muerto!
Llegaron a casa de Tatsuki y ella, nerviosa, dijo:
-No me gusta esto Suma. Es como si tú fueses un espíritu y como si mi pulsera hiciera una barrera espiritual que hace que te transformes en ese monje o lo que sea.
-Si ocurre más veces te necesitaré Tatsuki. La pulsera de tu abuela me ha dado estos poderes. Además podemos usar el chorro de luz que salió de ella para matar a los monstruos.
-No Suma. Es mejor olvidarlo. Tal vez no vuelva a pasar, así que, déjame sola.
Diciendo esto, Tatsuki se metió en su casa. Mientras Suma volvía a su casa, solo repetía un nombre: Tatsuki, Tatsuki...
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